La fundación Familia Ayara es una
fundación que trabaja e interactúa con jóvenes de todos los estratos (no
solamente de bajos estratos) en orden de formarlos como personas de bien, así
como ciudadanos que participen de forma democrática en su país. Todo lo
anterior a partir del hip hop. Sus actividades se involucran con la producción
discográfica de diferentes artistas, así como eventos en su sede principal,
ubicada en Bogotá, donde muchos jóvenes van todos los días a realizar
diferentes actividades al respecto. La fundación omite y no apoya la premisa de
que el hip hop es grosero, poco educativo, además de sexista y fomentador de la
discriminación, sino por el contrario, sus letras e incentivos van enfocados
hacia la acción social.
Los jóvenes que van a la fundación
van desde chicos de estratos altos, hasta los que se dicen como “clases bajas”.
Sin embargo, la mayoría de jóvenes que se presentan a la actividades vienen con
profundos o graves problemas familiares y sociales, por lo que la recreación,
así como las actividades que realiza la familia Ayara, representan para ellos
un descanso de sus conflictos en sus hogares y comunidades. Estos conflictos,
que pueden ser desde la involucración en guerras de pandillas en las lomas, así
como padres negligentes o una pobreza, quizás no extrema, pero que sí
caracteriza a la zonas marginadas; todo esto se trata de manejar, aunque no
solucionar, en la fundación. Se cree entonces que el hip hop, al ser algo que
se creó y desarrolló en Estados Unidos como una forma de expresar inconformismo
ante las situaciones, es probable (y real) que esté más cerca de los jóvenes. La
idea no es fomentar la violencia como respuesta a las inconformidades sociales,
sino generar un cambio social a partir de la música hip hop, así como la
creación de arte (con graffitis) o en la ropa, para el sostenimiento de la
fundación.
Son pocas las personas que dirigen
la fundación, pero bastante ha sido el cambio social que han ejercido. Han
llegado hasta zonas aisladas en el Chocó, si bien su foco principal queda en
Bogotá, a favor de esparcir las canciones y legados de sus artistas. ChocQuibTown
de hecho pasó por la fundación Ayara como colaborador y artista de la
fundación, e incluso les produjeron un disco, todavía cuando el grupo no era
tan reconocido como lo es ahora. El impacto social de la Familia Ayara ha sido
pequeño comparado con un macroplano tan grande como es el de la pobreza en
Colombia, pero importante para quienes han estado afectado por ellos. A partir
de presentaciones, creación de arte, música, baile y pintura, se ha hecho un
importante avance para mejorar las vidas de estos chicos. Además de que muchos
permanecen en la fundación después de años de permanecer, y los que se van,
siguen en contacto con la misma. También existen los casos en los que el joven
que se integra no vuelve después de unas sesiones, pero muchas veces la
fundación intenta reintegrarlo y ayudar lo mejor que pueda.
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