lunes, 27 de octubre de 2014

Mundo Vital

Este capitulo trata de explorar el mundo vital de las comunidades de Jesús como en el caso del Alto Sinú. Habiendo referido aquéllas, nos centramos ahora en el presente de las comunidades del Alto Sinú, representadas por los grupos y personas de Tierralta, Córdoba.

Una aproximación que exige al teólogo una fundamentación profunda, que pueda contribuir con su reflexión al desarrollo de nuevos constructos sociales. Desde este horizonte, serán aprovechadas todas las intuiciones y prácticas de resistencia no-violentas, los aportes teóricos y reflexivos para buscar re-leer lo construido en los años de acompañamiento a dichas comunidades, que se darán a conocer. . Se trata de descubrir nuevos sentidos de esperanza, nuevos horizontes de vida, nuevas maneras de afrontar el conflicto, nutridos por valores más significativos del movimiento jesuánico, especialmente los elementos aportados por una política simbólica de corte no-violento.

Se inicia con una amplia ubicación contextual que permite esbozar la situación sociopolítica del Alto Sinú. Esta ubicación permite comprender los rasgos constitutivos de la tragedia y el dolor de estas comunidades, tema al que se dedica el segundo apartado. Tentadas permanentemente por respuestas violentas, las comunidades han logrado elaborar, sin embargo, respuestas no violentas, reflejadas en sus acciones político-simbólicas. Estas respuestas son un reflejo de la tarea pastoral que ha buscado actualizar el mensaje de Jesús, mensaje y situación que son percibidas, por las mismas comunidades, análogamente, y que aquí resaltamos conceptualmente.

Aplicando este conocimiento a la fundación es claro que las personas que llegan aquí fueron en su momento rechazadas o expulsados de su hogar quedando con pocas oportunidades de salir adelante. En este espacio se les brinda una oportunidad mediante diversas actividades, entre ellas el hip hop para no solo dar a conocer su situación sino para aplicarlo a la vida y ayudar a otros.

Personas afines que buscan marcar una diferencia y no solo quedarse en lo mismo sino proponer una alternativa de mejora de vida.

En el marco de pobreza y marginalidad que se ha venido trabajando a lo largo del semestre podemos ver cómo las situaciones que ocurrían en los tiempos de Jesús de Nazaret en el siglo primero son perfectamente comparables con situaciones de vida actuales, problemáticas sociales y condiciones desiguales hacen parte de ambos panoramas.

En la época antigua ya existían problemas de deudas que eran característicos de la Judea del siglo primero, donde las personas que se veían en la necesidad de adquirir dinero de cualquier manera veían en el bandidismo una alternativa a la mendicidad, eso es una realidad que aún hoy sigue latente, y tanto en ese entonces como en estos tiempos existen sitios de refugio para los desesperados, donde se les brindan alternativas al crimen. En este punto cobra valor la postura religiosa de las sociedades que son teocentristas pues en una comunidad oprimida resulta mucho más alentador un dios liberador que un dios opresor.

Entre las cosas que ocurrían para la época se encontraba una rivalidad generada entre los mismos judíos debido a la desigualdad social que se creaba al tener diferentes roles en la comunidad, generando abusos de poder entre iguales.

A estas desigualdades se sumaba la concentración del dinero de parte de las élites, obligando a los demás a despojarse de sus propiedades para poder sobrevivir generando más pobreza, esta situación también sigue vigente, debido a la desigualdad generada desde los círculos de poder existe una pobreza creciente, estas personas buscan refugio en otras actividades para suplir el vacío que deja el no tener fluidez económica.

Aquí podemos comenzar a evidenciar el papel de instituciones como la fundación Ayara, la cual ofrece a los jóvenes alternativas de vida alrededor de la cultura Hip-Hop, no solo como fenómeno artístico sino como una forma de liberarse, expresarse e incluso en algunos casos llegar a una productividad económica conjunta y sostenible.

Se puede observar entonces un cambio en la mentalidad de jóvenes en condiciones desfavorables, quienes ven en el arte una alternativa a sus problemáticas, prefieren pintar, cantar, bailar, todo de un nivel dedicado y profesional que les pueda dar sustento. La fundación se convierte en una alternativa en la que los jóvenes pueden explotar su talento en vez de delinquir.

El punto está entonces, al igual que con el cristianismo del siglo primero, en ofrecer una esperanza real para sectores marginados, esta esperanza se concreta en la generación de un movimiento líder que transforme los conceptos establecidos y normalizados de la sociedad, creando así una nueva propuesta de forma vida como alternativa, este es uno de los fines de la Familia Ayara.

Bibliografía: Ariza J., El Mundo Vital del Movimiento de Jesús.

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